Simones, un emprendimiento hecho con amor

 

No importa si ya pasó San Valentín, porque siempre es lindo que la gente se quiera y sobre todo, que comparta. Ese es el caso de Laura Lichtmaier y Diego Siekiera, que son pareja en la vida y socios en el trabajo. Juntos crearon la línea de carteras y accesorios de moda que hoy cuenta con varios puntos de venta en el país. ¡No te pierdas esta historia!

“Ella podía bajar a tierra todo sueño de un emprendedor”, comienza Diego Siekiera, tratando de explicar las virtudes de su musa inspiradora, la mujer que lo ayudó a dar origen a Simones. Se refería a Laura Lichtmaier, su pareja, a quien califica como el as bajo la manga”. Yo no puedo imaginar este negocio con otra persona que no sea él”, asegura Laura y recuerda cómo comenzó todo:Conocí a Diego en un bar al que solía ir en Palermo. Esa noche hablamos mucho y al salir él me acompañó hasta mi casa caminando, hasta donde yo vivía con mi familia. Todo fue fabuloso, fue una esas charlas mágicas donde todo fluye y uno siente pura conexión. Pensé que me iba a llamar al toque, estaba segura que a las 10 de la mañana del otro día lo iba a hacer, ¡pero no! No solo no me llamó, sino que al otro día al volver del trabajo a casa, me lo crucé en la calle, y él al verme se fue para el otro lado. ¡Me había dado vuelta la cara!”.

“Siempre hay que oír las dos versiones de la historia”, reza el dicho. Por eso, Diego cuenta la suya: “Cuando la vi en el bar no sabía qué hacer, me costó pero me acerqué, hablamos y me encantó, fue amor a primera vista. Caminamos mucho, pero al llegar a su casa después de una charla hermosa, anoté su teléfono en mi celular, y ¡chan! Le bajé la tapa al teléfono y el número nunca se grabó. “¿Qué hacer entonces?”, me pregunté. Pensé, y hablando con amigos decido escribirle una carta. No había Facebook, ni redes sociales, ni sabía el apellido, sólo sabía cuál era la puerta del edificio. ¡Como fuera la iba a encontrar! Voy hasta su casa y hablo con el portero, Lalo, y le cuento que estaba buscando a una chica castaña de media estatura, me dice “Laurita”, le digo “sí, sí”, le dejo la carta y me voy”.

“Y yo que pensé que me había dado vuelta la cara. ¡Nooo! En ese momento volvía de dejar la carta y nunca me había visto.  Al otro día al recibir la carta, hermosa sorpresa, lo llamé y empezó nuestra historia juntos. Nos casamos en 2012 y hoy además de trabajar juntos, somos papás de Félix y de Eloy, ¡que llegó la semana pasada!”, agrega Laura, feliz.

Hasta ahí, el relato romántico… Pero, ¿cuándo dieron un paso más allá y decidieron ser embarcarse en un mismo proyecto?. Ella es actuaria y tenía un puesto en la Superintendencia de Seguros de la Nación. Él tenía un emprendimiento en el rubro textil.

 

Según cuenta Laura, fue en 2011 cuando se animaron a trabajar juntos: “Yo estaba aburrida en mi trabajo y Diego con toda esa creatividad, sumado a las ganas de hacer algo juntos y que nos motive fue el puntapié inicial”. “Extra a nuestros trabajos, y con mucho esfuerzo, empezó a crecer Simones. Nuestra principal fuente de inspiración fue siempre el amor por los animales y, en especial, por los perros. Nuestras mascotas al momento de crear Simones eran Simón, un Fox Terrier y Juana, una perrita mestiza que adoptamos y todavía vive con nosotros”, agrega.

Con Simones emprendieron una nueva aventura que comenzó “fabricando portagadgetes y con el tiempo, incorporamos bolsos que se destacaban por sus materiales y estampas coloridas. Con Pierre (un bulldog francés) nació la identidad de Simones, el primer personaje que estampamos en una cartera. A la misma la presentamos en Feria PuroDiseño y fue un éxito rotundo”, recuerda Laura.

“Simones fue un proyecto que nació por el deseo de los dos y juntos nos complementamos, aprendemos juntos, nos apoyamos”, reflexiona Diego. Pero aclara: “Aprendimos también a llevar un matrimonio las 24 horas del día que muchas veces no es fácil”.

-¿Cuál es la clave para que pasar tanto tiempo juntos no perjudique la relación?

L y D: Para superar este obstáculo, la clave radica en la división de roles y en complementarse mutuamente, en tomar decisiones propias y consensuarlas. Además de compartir el amor que sentimos el uno por el otro también compartimos la misma pasión.

-¿En casa se habla de trabajo?

L y D: Sí. Es difícil pero terminada la jornada intentamos no hablar del trabajo y dedicarnos a nosotros, a nuestra familia. Los fines de semana vamos juntos al club y aprovechamos para disfrutar todos juntos ¡obvio también con Juana!

Entre ambos se genera un delicioso diálogo que demuestra que se puede estar enamorado en la vida y en el trabajo. “Tener una meta en común nos genera fortaleza. Fue juntos que logramos un proyecto que nos apasiona y no hubiese podido darse si no hubiésemos estado tan unidos. El amor es el sustento de todo”, concluyen.

 

 

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